miércoles, 5 de marzo de 2008

El anuncio de su venida y su misión




La venida del Profeta del Islam, como Sello de la Profecía y portador del Sagrado Corán, Mensaje definitivo a la humanidad, era conocido por los creyentes de los tiempos anteriores, ya que fue anunciada por otros Profetas y Mensajeros que vinieron antes que él. Para corroborar esto, me permito dar algunos ejemplos.

En la Biblia, en el antiguo testamento, no obstante los cambios que el hombre le ha hecho, se puede leer:

“Yo les suscitaré de en medio de sus hermanos un profeta como tu, pondré en su boca mis palabras y él les comunicará todo cuanto yo mande” Deuteronomio 18:18

Estos versículos hablan de un profeta que sería suscitado de entre los hermanos de los hijos de Israel, ¿y quienes son esos hermanos de los hijos de Isaac, sino los hijos de Ismael, los árabes?

Además, Dios le dice a Moisés que tal profeta “será como tú” –como Moisés-, lo que solo puede interpretarse en el sentido de una similar jerarquía, en cuanto Profeta, conductor del pueblo y promulgador de una ley. Ninguno de los profetas de Israel, posteriores a Moisés, cumplió estos requisitos y además todos fueron descendientes de Isaac, o sea no podían ser tenidos como hermanos de los israelitas.

En cuanto a Jesús, el hijo de María, con ellos sea la paz de Dios, era de la casa de Israel por parte de su madre y no tuvo por misión cambiar la ley de Moisés, al respecto él mismo dijo: “No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir (Mateo, 5:17).

En cuanto a Muhammad, Profeta del Islam, éste cumplió estrictamente con los requisitos de esta profecía. Sus similitudes con Moisés, son asombrosas: Ambos tuvieron madre y padre y una muerte natural. Ambos edificaron una religión y un modo de vida, dejaron una escritura completa, gobernaron a sus pueblos, se casaron, formaron familias, emigraron con sus seguidores en busca de una tierra segura y conocieron en vida el triunfo de su causa. El versículo en mención dice, además, que tal profeta hablará “en mi nombre” – en el nombre de Dios-. Todos los capítulos del Sagrado Corán empiezan: En el nombre de Dios, El Clemente, El Misericordioso” y el Profeta siempre invocó a Dios cuando hablaba o iba a iniciar un asunto.

En el evangelio de Juan, capítulo 14, Jesús anuncia “Y yo rogaré al Padre y os dará un Paráclito para que este con vosotros para siempre, el espíritu de verdad, al que el mundo no puede recibir por que no le ve, ni le conoce… más el Paráclito os enseñará todas las cosas y os recordará todo lo que yo he dicho…Pero cuando venga el Paráclito, a quien yo os enviaré del padre, el espíritu de
verdad que procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí… Pero yo os digo la verdad: os conviene que yo me vaya, porque si no me fuese, el Paráclito no vendría a vosotros… Y cuando él venga, dará al mundo evidencias convincentes respeto al pecado, a la justicia y al juicio” (Juan 14: 16, 26; 15:26; 16: 7)

¿Quien es este Paráclito que el hijo de María, la paz sea con él, anuncia en los momentos finales de su misión? ¿Quien vino después suyo a establecer la justicia y a hablar la verdad sobre Jesús, sino Muhammad, el veraz, el muy alabado (Ahmad que en griego se dice Periclito), quien trajo una evidencia clara – El Corán- sobre el pecado, la justicia y el juicio.

Para las mentes abiertas, no hay duda que Jesús anunciaba a otro Profeta y nunca a un tercer Dios. Y ese otro Profeta que vino después de Jesús es, sin duda alguna, Muhammad, la paz de Dios sea con él.

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