domingo 25 de enero de 2009

El Buen Caracter





Uno de los rasgos que diferencian al creyente del que no lo es, es su carácter, sus nobles cualidades, Pues una parte muy importante de nuestro Din son las nobles cualidades de carácter.

Tanto es así que el Libro de Allah, el Corán, lo podemos dividir en tres partes.

Una de ellas: contiene las obligaciones, prohibiciones, normas de la shar'iat.
Otra parte son las historias de los Profetas enviados con anterioridad; historias que Allah relata para hacernos recapacitar.

Y la tecera, y más amplia de las tres, es la numerosa cantidad de aleyas en las que Allah nos habla para mejorar nuestro carácter, para perfeccionar nuestras cualidades y, para intentar acercarnos, en la medida de nuestra posibilidad al amado Mensajero de Allah, a quien Allah cubra con Sus bendiciones.

jueves 2 de octubre de 2008

Allah es mi testigo y fiador

ALLAH ES MI TESTIGO Y FIADOR

Eran tiempos difíciles y Al Din quería salir a otras tierras en busca del favor de Allah, pero no tenía medios económicos, por lo que fue hasta donde Mustafa y le solicitó un préstamo. Le contó de sus necesidades y planes y le dijo que necesitaba mil dinares.

Mustafa no mostró ningún reparo pero exigió como era lo usual dos testigos para formalizar el préstamo y un fiador que lo respaldara.

Al Din le respondió: Mi Testigo es Allah, Allah es testigo del préstamo que me vas a hacer y de que te lo voy a devolver.

Esta respuesta sorprendió a MUSTAFA, un hombre muy piadoso, por lo que le dijo a Al Din, que aceptaba a Allah como Testigo; pero que necesitaba un fiador que respaldara el cuantioso préstamo, en caso de que no cumpliese.

A esto Al Din respondió: Mi fiador también es Allah.
Esto sorprendido más a Mustafa, quien le interrogó:
“¿Propones a Allah como Fiador?”
Al Din asintió y Mustafa al ver su seguridad, le aceptó a Allah como fiador.
Al Din recibió los dinares y se estableció como plazo para la devolución del préstamo un año. Acordaron fecha exacta y lugar para ello.

Al Din viajo en uno de los barcos a comerciar por las islas. Le fue bien en los negocios y se estableció en una de ellas. Faltando unos días para el plazo acordado, Al Din estaba ya dispuesto a regresar a la ciudad de MUSTAFA para entregarle los dinares, pero no pudo partir. La isla fue azotada por un fuerte vendaval que impidió que los barcos zarpasen. Esto lo entristeció, y se decía así mismo:

“No puedo fallarle a Allah, No puedo Fallarle a Allah, No puedo fallarle a Allah…. Allah es mi testigo y mi fiador.”

De pronto le vino a la mente una forma de cumplir con su compromiso. Observó como las aguas arrastraban los árboles caídos y recordó que esos árboles eran arrastrados por la corriente hasta donde vivía Mustafa, por lo que no dudo en tomar un árbol y le hizo una abertura donde guardó los dinares y luego lo lanzó a la mar. Suplicó a Allah protección y buena fortuna para que ese árbol llegase hasta Mustafa y exclamó: ¡OH Allah, tu eres testigo de que cumplo con mi compromiso¡

El árbol flotó y flotó hasta ser lanzado por las olas hasta la playa del puerto donde vivía Mustafa, quien pasó por el lugar y al verlo dijo ese tronco me servirá de leña. Lo llevó a su casa y comenzó a cortarlo. Su sorpresa fue enorme cuando vio brillar algo en el interior del árbol, observó detenidamente y vio que eran dinares. Los contó y se asombró más, eran exactamente mil dinares. La misma cantidad que le había prestado a Al Din, a quien se había quedado esperando para que le devolviese sus dinares.

Y entonces se dijo: yo le acepte a Al Din a Allah como Testigo y fiador. Allah me ha pagado. Allah era su fiador y recogió el dinero y le contó a su mujer lo sucedido.

Pasó un tiempo y el clima mejoró, Al Din pudo coger el barco y volvió a su ciudad. Iba dispuesto a disculparse con Mustafa y ha entregarle sus dinares. Cuando Mustafa lo vio, corrió hacía él y lo abrazó efusivamente. Con lágrimas en los ojos Al Din se disculpó por no haberle cumplido en la forma acordada. Mustafa le respondió que sus dinares ya le habían sido pagados por el fiador. Allah me pagó los mil dinares y le contó lo sucedido.

Al Din se sorprendió y relató lo que le había acontecido a él. Y como no queriéndole fallar a Allah había puesto mil dinares en un tronco. Y Allah era su testigo.

Y los dos comprendieron que lo que había sucedido era una cosa increíble y que a Allah siempre hay que tenerlo en cuenta. Y que nuestro mejor testigo y fiador es Allah.

sábado 12 de abril de 2008

Un creyente: Un Incredulo


Zayd ibn Jaalid al-Yuhani relató:

El Mensajero de Allah (la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) condujo la oración matutina para nosotros en al-Hudaybiyah después del aguacero durante la noche. Cuando el Profeta (la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) finalizó, giró su rostro hacia las personas y les dijo:

“¿Saben lo que ha dicho su Señor?”
Ellos respondieron:
“Allah y su Mensajero saben mejor”.
Él dijo:
“Esta mañana, uno de Mis siervos se convirtió en un creyente, y otro en un incrédulo.
En cuanto al que dijo:
“Se nos ha concedido lluvia por gracia y misericordia de Allah”,
ese cree en Mí, y no cree en las estrellas;
pero el que dijo:
“Se nos ha concedido lluvia gracias a tal o cual estrella”,
ese en un incrédulo en Mí, un creyente en las estrellas”.
al-Bujari (1038) y Muslim (74)

domingo 16 de marzo de 2008

Dos hombres:una mosca

En el nombre de Allah, El Clemente, El Misericordioso

"Di:
"Mi Oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte son todos para Allah,
el Señor de los mundos”
Sura 6, Los Rebaños, Aya 163

Historia de dos hombres: uno que fue al infierno y otro que fue al paraíso
a causa de una mosca.*

Según cuenta Tariq ibn Shihab, que Allah esté satisfecho de él,
se encontraban reunidos varios de los sahabas con el Profeta,
la paz y bendiciones de Allah sean con él, y este les dijo:

“Una persona entró al Paraíso a causa de una mosca
y otra persona fue condenada al Infierno a causa de una mosca”.

Los compañeros, asombrados exclamaron:

“¿Cómo es posible eso Mensajero de Allah?”.

Y el Profeta, la paz y bendiciones de Allah, sean con él, respondió:

“Dos personas atravesaron un pueblo en el que adoraban a un ídolo,
y no permitían que nadie pasase sin que ofrecieran como sacrificio
lo que quiera que fuese en honor del ídolo.

Y los habitantes dijeron a uno de los caminantes:

“! Sacrifica algo!”

Él les respondió:
“No tengo nada que sacrificar”.

Los moradores le pueblo, Le dijeron:

“Sacrifica aunque sea una mosca”.

Entonces el caminante sacrificó una mosca y lo dejaron atravesar la ciudad,
y éste fue el que entró en el Infierno.

Al segundo le dijeron también:
“Sacrifica algo”.

Pero éste contestó:

“Jamás sacrificaría algo en honor a otro que no sea Allah, Subhana wa Ta'ala”

Y los del pueblo lo asesinaron, y fue este él que entró en el Paraíso”.

* Hadiz Transmitido por Ahmad ibn Hanbal en su libro al Zuhd.

Un sendero facil al Paraiso

En el nombre de Allah, El Clemente, El Misericordioso

Como era costumbre, en la época de la revelación, las gentes frecuentaban al Profeta –La paz y bendiciones de Allah, sean con él- Uno de esos días lo vieron extrañamente triste. Y sus palabras así lo confirmaban, repetía una y otra vez:

¡Hay que pena de aquel hombre tan desgraciado,
que perdido está ¡

¡Hay que pena de aquel hombre tan desgraciado,
que perdido está ¡ …

Ellos – los compañeros del Profeta- se sorprendieron al oír tales palabras. No comprendían de que se trataba.

¿De quien hablas, Oh Profeta? Preguntaron

¡Hay que pena de aquel hombre tan desgraciado,
que perdido está ¡ De nuevo el Profeta repitió su lamento.

Todos estaban desconcertados, nunca habían escuchado al enviado de Allah, lamentarse de esa forma. De seguro no se trataba de un asunto pequeño, por la tristeza que se observaba en su rostro y la forma como les hablaba.

¿Por qué hablas así padre de Abu Qasim? ¿Quién es el que ha cometido una falta tal que os lleva a pronunciar palabras tan tristes?

Muhammad, el mensajero de Allah, los llamó a todos y se sentó con ellos. Estos estaban desconcertados y expectantes:

“Me lamento, les dijo, por un hombre que es muy desgraciado. Muy desgraciado. Muy desgraciado.”

Y continuó diciendo:

“Y es aquel hombre que ve a su madre o a su padre, o a ambos, son ancianos y necesitan de sus cuidados. Y no saben que servirles es el camino al Paraíso.”

“Es tan sencillo- suspiró el Profeta- y sin embargo, tal hombre no consigue verlo”

“Todo cuanto necesita es obedecer a Allah y cuidar de sus ancianos padres y el camino al paraíso se abrirá ante él.”

“Un padre es una de las puertas más honorables del Paraíso. Si quieres la puedes demoler; pero si quieres, la puedes salvaguardar.”

Fue entonces cuando los compañeros se dieron cuenta de porque el Profeta estaba tan triste. Y se dijeron entre sí:

“Un hombre sería ciertamente desgraciado si no consigue entrar en el Paraíso teniendo en su mano una oportunidad tan sencilla”

Y recitaron una aya del Sagrado Corán:

“Tu señor ha decretado que no debéis adorar sino a El y que debéis ser bondadoso con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos envejecen en tu casa, no les digas “Uf ” ni trates con antipatía, sino se cariñoso con ellos”*

1.- Nombre con el cual llamaban cariñosamente al Profeta.
* Viaje Nocturno: 23.

jueves 6 de marzo de 2008

Textos Consultados y de donde se tomaron estas historias

1.- Muhammad. El hombre ante quien la Historia se puso de pie.
Muhammad Kamal Mostaza y Nicolas Roser Nebot.

2.- La luz de la eternidad. Ya’far Suban

3.- El paso hacía el paraíso. El-Iman Nawawi
Selección y Prologo M.M. Al-Azami – Ahmed M. Safí-

4.- Selección de libros infantiles publicadas por el Centro Islámico de España.

5.- Relatos de Abdel-Lah Hossein expuestos a través de la red.

6.- Muhammad- Profeta de Dios – Alvaro Machordom Comins

7.- Biografía del Profeta Muhammad.- Tomo 1. Sehj Elsaly Abdel Aziz.

QUE LA PAZ Y BENDICIONES DE DIOS SEA
CON TODOS NOSOTROS.
MEZQUITA ESTAMBUL DE BOGOTA COLOMBIA

Palabras finales



Todo musulmán debe tomar nota de estas historias, en ellas vemos el buen comportamiento del Profeta, la paz de Dios sea con él. Su educación, proceder y generosidad.

La mejor forma de hacer dawah (predicación) es dando uno ejemplo con un buen proceder y una buena educación antes que hablando y transmitiendo un montón de mandamientos.

Muchos se hicieron musulmanes porque vieron con sus ojos y sintieron en sí mismos, el modo de vida enseñado por el Islam; no sólo escucharon palabras sino que vieron en la práctica como se comportaba el Profeta, la paz y bendiciones de Dios sean con él. Su dicho concordaba con sus actos. Practica que siguieron los compañeros y los piadosos que les siguieron, que Dios esté complacido de ellos.

Por lo anterior os animamos a que seamos rectos educados y tengamos buen carácter con todo el mundo ya sean musulmanes o de otra confesión, porque al ser educados y al tener buen carácter también se está predicando el Islam y la mejor forma de hacerlo es con el ejemplo como hizo el profeta.