Mostrando entradas con la etiqueta Paraiso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paraiso. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de marzo de 2008

Dos hombres:una mosca

En el nombre de Allah, El Clemente, El Misericordioso

"Di:
"Mi Oración, mi sacrificio, mi vida y mi muerte son todos para Allah,
el Señor de los mundos”
Sura 6, Los Rebaños, Aya 163

Historia de dos hombres: uno que fue al infierno y otro que fue al paraíso
a causa de una mosca.*

Según cuenta Tariq ibn Shihab, que Allah esté satisfecho de él,
se encontraban reunidos varios de los sahabas con el Profeta,
la paz y bendiciones de Allah sean con él, y este les dijo:

“Una persona entró al Paraíso a causa de una mosca
y otra persona fue condenada al Infierno a causa de una mosca”.

Los compañeros, asombrados exclamaron:

“¿Cómo es posible eso Mensajero de Allah?”.

Y el Profeta, la paz y bendiciones de Allah, sean con él, respondió:

“Dos personas atravesaron un pueblo en el que adoraban a un ídolo,
y no permitían que nadie pasase sin que ofrecieran como sacrificio
lo que quiera que fuese en honor del ídolo.

Y los habitantes dijeron a uno de los caminantes:

“! Sacrifica algo!”

Él les respondió:
“No tengo nada que sacrificar”.

Los moradores le pueblo, Le dijeron:

“Sacrifica aunque sea una mosca”.

Entonces el caminante sacrificó una mosca y lo dejaron atravesar la ciudad,
y éste fue el que entró en el Infierno.

Al segundo le dijeron también:
“Sacrifica algo”.

Pero éste contestó:

“Jamás sacrificaría algo en honor a otro que no sea Allah, Subhana wa Ta'ala”

Y los del pueblo lo asesinaron, y fue este él que entró en el Paraíso”.

* Hadiz Transmitido por Ahmad ibn Hanbal en su libro al Zuhd.

Un sendero facil al Paraiso

En el nombre de Allah, El Clemente, El Misericordioso

Como era costumbre, en la época de la revelación, las gentes frecuentaban al Profeta –La paz y bendiciones de Allah, sean con él- Uno de esos días lo vieron extrañamente triste. Y sus palabras así lo confirmaban, repetía una y otra vez:

¡Hay que pena de aquel hombre tan desgraciado,
que perdido está ¡

¡Hay que pena de aquel hombre tan desgraciado,
que perdido está ¡ …

Ellos – los compañeros del Profeta- se sorprendieron al oír tales palabras. No comprendían de que se trataba.

¿De quien hablas, Oh Profeta? Preguntaron

¡Hay que pena de aquel hombre tan desgraciado,
que perdido está ¡ De nuevo el Profeta repitió su lamento.

Todos estaban desconcertados, nunca habían escuchado al enviado de Allah, lamentarse de esa forma. De seguro no se trataba de un asunto pequeño, por la tristeza que se observaba en su rostro y la forma como les hablaba.

¿Por qué hablas así padre de Abu Qasim? ¿Quién es el que ha cometido una falta tal que os lleva a pronunciar palabras tan tristes?

Muhammad, el mensajero de Allah, los llamó a todos y se sentó con ellos. Estos estaban desconcertados y expectantes:

“Me lamento, les dijo, por un hombre que es muy desgraciado. Muy desgraciado. Muy desgraciado.”

Y continuó diciendo:

“Y es aquel hombre que ve a su madre o a su padre, o a ambos, son ancianos y necesitan de sus cuidados. Y no saben que servirles es el camino al Paraíso.”

“Es tan sencillo- suspiró el Profeta- y sin embargo, tal hombre no consigue verlo”

“Todo cuanto necesita es obedecer a Allah y cuidar de sus ancianos padres y el camino al paraíso se abrirá ante él.”

“Un padre es una de las puertas más honorables del Paraíso. Si quieres la puedes demoler; pero si quieres, la puedes salvaguardar.”

Fue entonces cuando los compañeros se dieron cuenta de porque el Profeta estaba tan triste. Y se dijeron entre sí:

“Un hombre sería ciertamente desgraciado si no consigue entrar en el Paraíso teniendo en su mano una oportunidad tan sencilla”

Y recitaron una aya del Sagrado Corán:

“Tu señor ha decretado que no debéis adorar sino a El y que debéis ser bondadoso con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos envejecen en tu casa, no les digas “Uf ” ni trates con antipatía, sino se cariñoso con ellos”*

1.- Nombre con el cual llamaban cariñosamente al Profeta.
* Viaje Nocturno: 23.